miércoles, 2 de noviembre de 2016

¿Estar tan conectados termina por encerrarnos?

La sobre comunicación hizo que las personas dejemos de mirarnos a los ojos... Se perdió la inmediación, el contacto con el otro. 
Ya no nos decimos las cosas, ahora las escribimos. No lloramos, usamos emoticones tristes... Se perdieron las lágrimas.
Las risas se miden por cuantos "JAJAJA" entran en un mensaje. No contamos historias, contamos caracteres para decir algo inteligente y atractivo frente a los ojos de los demás... Se perdió la verdad.
Pareciera que queremos que nos miren todo el tiempo, y nos estamos olvidando de mirarnos nosotros mismos. ¿Qué nos gusta? ¿Qué queremos? ¿Qué nos hace bien? ¿Por qué lo hacemos? ¿Por quién lo hacemos? ... Se perdió la introspección. 
Es como si hubiésemos abandonado la capacidad de estar presentes, de disfrutar las pequeñas cosas, de vivir el momento, de escuchar, de ver, de sentir, de compartir, de registrar al otro, de saber que quiere, que les pasa, que necesita... Se perdió el interés.