martes, 9 de junio de 2015

¿Intervenir o dejar hacer?

Cuando algo nos llama la atención hay que intervenir me dijeron. Pero, ¿Es así? ¿Uno tiene el derecho o la obligación de intervenir cuando considera que algo está mal? 
Intervenir o dejar hacer, dos opciones diferentes con consecuencias diferentes. Si no intervenís, tenes que aceptar que todo sigue igual. Pero, si decidís intervenir, tenes que aceptar las consecuencias. 
Si, pero no. ¿Debería hacer algo? Si. pero no me animo. ¿Debería cambiar algo? Si, pero no puedo. Llega un momento en que esas justificaciones no son suficientes, no nos alcanzan. Finalmente uno entiende que hay que intervenir.
Intervenir para romper con la inercia. Intervenir para que algo cambie. Intervenir para perder el miedo. Intervenir para salir del punto muerto, tirarse de cabeza, nadar en nuevas aguas, desconocidas, menos seguras, pero distintas.
Intervenir es decidir, es poner un dique y desviar un río, es cambiar el curso de las cosas. Intervenir es un antes y un después, una vez que lo hiciste no sos el de antes. Porque una intervención, por más pequeña que sea, puede hacer grandes cambios. 
Porque para que ocurra algo diferente, hay que hacer algo diferente. 
No da lo mismo hablar que callar. No da lo mismo decidirse que dudar. No da lo mismo actuar que acatar. No da lo mismo rebelarse que agachar la cabeza. No da lo mismo jugarse que vivir con miedo. No da lo mismo unirse que estar aislado. No da lo mismo meterse que no meterse. No da lo mismo luchar que dejarse vencer. No da lo mismo intervenir que dejar hacer.