jueves, 16 de abril de 2015

Un mar de fueguitos

Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. 

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

- El mundo es eso. - Reveló. - Un montón de gente, un mar de fueguitos. -

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y hay gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; Pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.  



Y Eduardo Galeano sin dudas era un fuego que brillaba y seguirá brillando con gran intensidad...

sábado, 4 de abril de 2015

Todas las estaciones

Y es en noches como está
que ella se acuesta pensando, 
que no quiere un amor 
como el sol de verano. 
Brillante mientras dura,
pero que se va demasiado rápido.
Ella quiere un amor
que se extienda todas las estaciones.
Como la suave lluvia de primavera,
la rebelde brisa de otoño,
el melancólico cielo de invierno,
y la calidez del verano.
Quiere un amor radiante y brillante,
como el sol de mediodía.
Quiere un amor resplandeciente y mágico,
como la luna y las estrellas.
Quiere un amor tan pasional, 
como una tumultosa tormenta de medianoche.