sábado, 27 de diciembre de 2014

¿Fiestas?

1, 2, 3... Cierro los ojos y respiro. ¿Qué pasó para que las fiestas dejen de entusiasmarme? Sé que para la mayoría navidad y año nuevo son sinónimo de alegría, pero para mi no. Hace varios años ya no. En mi familia las fiestas son sinónimos de peleas y quilombo. Y yo cada año me pregunto, ¿Cómo llegamos a esto? Y sin embargo la esperanza de que este año va a ser distinto siempre está, pero al final algo lo arruina. 
¿Se habrán olvidado que las fiestas es compartir y estar en familia? ¿Se habrán olvidado que lo que importa es el hecho de que estamos juntos? ¿Por qué cada vez nos separamos más en vez de acercarnos? ¿La fiestas no deberían unirnos? 
Ya no hay árbolito por armar, ahora compramos uno hecho. Ya no hay mesa larga con muchos platos, ni muchas sillas porque no somos muchos. Ya no hay risas, ya no hay cantos. Ya no hay lucesitas de colores, ni estrellitas, ni velas para pedir deseos... 
Y me dije no importa cuantos seamos, mientras todavía seamos algunos. Lo que importa es los que estamos presentes. Compré un rompecabezas, me puse un gorro de Papá Noel y hice jugar a mi familia el juego del regalo. La idea del juego era que podamos hacer algo todos juntos, compartir el momento. Tal vez pensaba que mi familia al igual que un rompecabezas, tendría que volver a armarse para poder estar bien. 
Cuando me imagino las fiestas me imagino a toda la familia junta. Mucho ruido, ese ruido lindo que hay cuando se comparte. Me imagino los recuerdos de mi infancia. Me imagino a mis tíos, a mis primos, a mis abuelas. También me imagino las familias que tuve la posibilidad de conocer en las misiones a las que fui. Porque con ellos aprendí lo que es compartir. Con ellos aprendí que la felicidad se hace con las personas con las que uno está y no con las cosas que se tienen. 
Ojalá algún día los recuerdos de mi infancia vuelvan a ser posibles. Porque lo único que se en esté momento es que todos volvieron a pelearse. El rompecabezas lo hicimos por partes cada uno por separado. Recién está noche lo terminé de hacer con mi hermana. Y ahora volverá a estar guardado en un caja y muy pronto será olvidado...

jueves, 18 de diciembre de 2014

Y así somos...

Todo este tiempo estuve esperando que mis silencios encajaran con los tuyos y que los signos de exclamación fluyeran amablemente a través del tiempo y del espacio, para que los límites puedan ser cruzados. Todo este tiempo estuve rogando que puedas verme a los ojos y entender todo lo que yo nunca pude entender. 
Lo nuestro nunca se trato de mariposas. Nosotros siempre fuimos como estrellas ardiendo. Todo lo nuestro es sobrenatural, mágico y radiante.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Así funciona mi cabeza, a veces, por las noches...

¿Alguna vez tuviste ese sentimiento de que está vida no es tuya? ¿Ese sentimiento de que no tenes ningún tipo de control? 
Es como si todos alrededor tuyo estuvieran viviendo; y vos, en cambio, simplemente estas respirando, mirando, esperando. ¿Esperando qué?
Tal vez sea que piensas demasiado. Tal vez todo lo que sucede no tiene una razón.Tal vez solo estamos intentando darle un significado al caos que nos rodea. Tal vez le damos significado a cosas insignificantes. Tal vez nos aferramos tanto a la esperanza, que nos olvidamos de la realidad.
¿Qué pasa si estamos equivocados y no todo tiene una razón? Somos solamente almas perdidas buscándonos infinitamente, desesperados por un poco de seguridad. Seguridad de que las cosas suceden tarde o temprano, pero suceden. ¿Qué pasa si pensamos que todo va a estar bien al final solo para no tener que enfrentar la realidad de que tal vez no todo va estar bien?
Y quizás sea por eso que dudo cuando digo "estoy bien". Porque, ¿Qué es estar bien? Probablemente cada uno tenga su propia idea de lo que es estar bien. Y me pregunto si alguna vez algo me hará volver a sentir. Porque en este momento lo único que siento es cansancio y vacío. Ese tipo de cansancio que no se cura durmiendo y ese tipo de vacío que ni todos los océanos del mundo pueden llenar.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Como el signo visible de la luz invisible...

Algunas noches vas a sentir que hay un millón de galaxias explotando en cada parte de tu ser, y que ardes de una manera tan brillante que no podes ser mirada directamente. Algunas noches te vas a sentir imposiblemente pequeña, como si tu cuerpo entero podría deslizarse a través entre los espacios de tus átomos y nunca volver a aparecer en este mundo. Algunas noches te vas a sentir como una muñeca de papel, cuidadosamente diseñada y fácil de volarse, frágil, demasiado delicada incluso como para ser tocada. Algunas noches vas a sentir como si cada célula de tu cuerpo está hecha de fuerza que mantiene todo el planeta junto. Y eso está bien, porque estás hecha de polvo de estrellas y minúsculos átomos y huesos que pueden romperse y de todo lo que forma parte de la construcción del universo, y estás demasiado viva como para sentirte cualquier cosa menos humana.