lunes, 8 de julio de 2013

Búscame tras una nariz roja

Te regalo mi nariz, para que multipliquemos las sonrisas. Te presto mis manos, para que seamos dos construyendo una pared de sostén. Te regalo mi boca, para sonreír el doble. Te entrego lo que sé, para llevármelo a ningún lado sin que lo sepan los demás. Te doy mi hilo de voz, para que haya más oídos que escuchen.
Porque puedo perder mil cosas, pueden decir que estoy sola, pueden creer que estoy loca, pueden creer que pierdo en mis intentos, comentar que con esto no llego a ningún lugar. Pero para mí, educar es alegrar.
Llenarme el corazón con las sonrisa de los demás, gastar mi energía en sonreír con sinceridad, regalarle el abrazo para que entienda que nunca lo voy a dejar, quedar con las manos negras de tanto jugar, abrir un corazón para recibir otra historia y hacerla propia, sostener una mano sin que haga falta hablar. Porque capaz no pueda dar un abrigo, pero si calor de hogar. Tal vez no cure alguna enfermedad, pero aseguro que nunca se van a enfermar de angustia o soledad. Puede que le falten mil cosas, pero mi sonrisa siempre va a ir a su par. Y no cabe duda que la voy a pelear.
Nadie, ni nada, me van a bajar de un hondazo. Tengo algo que me late muy adentro.
Algo que me enseña a encontrar en los otros las ganas de vivir, de pelearla. Algo que me muestra que los caminos se hacen juntos, de la mano. Que somos uno para todos y todos para uno. Y que siempre va a estar la oportunidad. Que el cansancio no me va a ganar. Que puede que lo que me llene el corazón no me llene los bolsillos, pero prefiero tener el corazón lleno y los bolsillos vacíos.
Quiero que mi nariz roja aprenda cada día un poquito más. Quiero llenarla de risas, para siempre encontrarlas en algún lugar. Quiero que conozca cada día un poco más. Quiero vivir tras mi nariz roja, quiero que ese sea mi lugar.

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