sábado, 22 de junio de 2013

Los únicos regalos del mar son golpes duros, y ocasionalmente la chance de sentirte fuerte. No conozco mucho acerca del mar, pero sé que es así. Y también sé lo importante que es en la vida no necesariamente ser fuerte, sino sentirte fuerte. Medirse a uno mismo aunque sea una vez. Encontrarse a uno mismo, encontrarse aunque sea una vez en las más puras condiciones humanas. Enfrentando la ceguera, la sordera y la soledad; Sin nada que ayudarte, excepto tus manos y tu propia cabeza...


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